domingo, 14 de junio de 2015

Argentina 2 Paraguay 2

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Argentina 2-2 Paraguay | Uno x uno: Los jugadores de Argentina


En el debut en la Copa América, a la Argentina se le escapó el triunfo a minutos de la finalización del partido. Los dirigidos por Gerardo Martino tuvieron un primer tiempo brillante, pero en el segundo tiempo cambió la historia y Paraguay logró un merecido empate.

Sergio Romero (6): El arquero de la Sampdoria no tuvo participación en el primer tiempo y en la segunda parte, atajó pelotas fundamentales y muy complicadas. Primero a Haedo Valdez y luego a Miguel Samudio. Se lo vio seguro en el juego aéreo y no tuvo responsabilidad en los goles.

Facundo Roncaglia (5): El defensor del Genoa, que se ganó el puesto como lateral derecho en la era Martino, no aportó mucho en el ataque y no tuvo un gran partido en defensa. Fue amonestado por reiteradas faltas y abusó del juego brusco.

Ezequiel Garay (6): Fue el más sólido de la defensa. Se destacó en el juego aéreo y dio seguridad. El punto negativo fue que perdió la marca en el gol de Lucas Barrios.

Nicolás Otamendi (5): El defensor de Valencia tuvo una tarde complicada y no dio la seguridad de siempre. Haedo Valdez lo complicó en todo el partido.

Marcos Rojo (5): Buena proyección en ataque, aunque con más intenciones que juego. No tuvo problemas en defensa.

Ever Banega (5): El volante de Sevilla tuvo un buen primer tiempo, pero cayó en la segunda parte como todo el equipo. Perdió mucho en la marca y se complicó en el retroceso.

Javier Mascherano (6): En el primer tiempo fue el dueño de la mitad de cancha. Distribuyo correctamente y aportó entrega y sacrificio. En el segundo tiempo, Paraguay le ganó la mitad de cancha y lo complicó mucho.

Javier Pastore (6):Formó una gran asociación con Messi. Demostró el talento que tiene, aunque su juego fue intermitente.

Sergio Aguero (6): Aportó sacrificio en la presión y marcó el primer gol argentino. Su confianza llevó a tener la posibilidad de quedar mano a mano con el arquero y gritar el primer gol de la tarde.

Lionel Messi (7): La figura de Argentina. Al crack del Barcelona no lo pudieron parar, más allá de todas las patadas que le dieron. Convirtió un gol de penal y demostró su magia gambeteando rivales en todo momento. 

Ángel Di María (5): El volante de Manchester United tuvo buenas intenciones, pero las cosas no le salieron como esperaba. Hizo diferencia con su velocidad, pero no terminó bien las jugadas.

Sustituciones:

Carlos Tévez (5): Tuvo un cabezazo en el último minuto que le podía dar la victoria a Argentina. Poca participación en el juego.

Gonzalo Higuain (4): Muy impreciso desde que entró. No participó del juego y no inquietó a la defensa rival.

Lucas Biglia (4): Ingresó cuando el partido estaba por terminar, para aportar en la marca y falló. Hizo la falta que derivó en el empate y perdió la marca del jugador que le baja la pelota a Barrios.


45 minutos de un Messi total

45 minutos de un Messi total


Los primeros 45 minutos de Messi ante Paraguay fueron perfectos. Jugó, corrió, discutió y convirtió. Así sí, Pulga.

Lionel Messi llegaba a la Copa América con un excelente presente en Barcelona sobre su espalda, donde dominó la última Liga de España y la Champions League.

Los primeros 45 minutos de La Pulga hoy ante Paraguay fueron perfectos. El delantero desplegó todo su talento en el verde césped, mostró aspectos de líder al discutir con un rival y hasta se dio el lujo de anotar un gol.

Es verdad, el resultado final dejó un sabor amargo a todos, pero Messi demostró que puede ser el conductor del elenco de Martino para llegar bien lejos en Chile 2015.

Bien, Pulga...

COPA AMERICA / ARGENTINA 2 - PARAGUAY 2

Llenos de dudas

Martino y una caminata en clave Bielsa.
14-06-2015

Martino hizo una fuerte autocrítica por el rendimiento de la Selección en el final, luego de un arranque que pintaba para goleada, y pidió profundizar la idea de la primera parte. ¿Cuál fue su responsabilidad en el bajón? ¿Qué quiso hacer con los cambios?

Cuando se baja de su personaje desopilante, el Bambino Veira suele decir que las conferencias de los técnicos después de los partidos no sirven para nada. Que van por compromiso, que mienten lo que se quiere escuchar. Es cierto que hay entrenadores que relatan un partido que no se jugó. No fue el caso puntual de Martino. La mejor definición para el empate que tuvo final conceptual de derrota la dio él. La escupió en la primera respuesta, cuando el frío de La Serena era hielo para la gente que en el entretiempo armaba el plan de la cena: “Nos llenamos de dudas”.
Se llenó de dudas el entrenador, el planteo propio ante la modificación rival. Se llenaron de dudas los jugadores en la cancha. Se llenaron de dudas los hinchas. Y se vació el equipo.
El Ramonaccio inicial fue resuelto del modo que puede y sabe jugar este equipo. Con posesión, pase al pie, paciencia y talento para sacarles tajada a los errores defensivos de los rivales. En ese rato, Banega fue la figura, el que tuvo la pelota como iniciador del juego a la izquierda de Mascherano. Kun definió como un 9 de elaboración y Messi arrancó rápido pese a ser perseguido por 3 ó 4 paraguayos raspatobillos. El problema fue que después Argentina se quedó sin la pelota. Banega se filtró física o futbolísticamente, nadie la manejó, Ramón vio que la cancha tenía dos mitades y la duda mató a la Selección. El equipo quedó largo, abierto en el medio, retrocedió mal...
Un resultado no cambia la mirada conceptual. La idea de Martino, el ataque posicional, la posesión, la salida con el compañero, es una buena estrategia para estos jugadores. Se vio en esos 45/50 minutos. Pero si el otro cambia y te supera, no se pierde convicción por cambiar. Es un síntoma de inteligencia resetearse cuando se debe. Que el Tata reconozca en su discurso que lo complicó la táctica del rival es un buen ejercicio de autocrítica. Pero a su vez delata una mala resolución. Los futbolistas fallaron, se desinflaron. Tan cierto como que el entrenador no consiguió sacarles las dudas. Aun cuando él mismo sabe que hay una certeza: Biglia es, desde el partido contra Bélgica, irremplazable. Mascherano puede haberse transformado en el Che o en San Martín en el Mundial, pero si el rival se viene y a los costados están Banega fundido y Pastore a media agua, es como hacerle graffitis a la estatua. Esto pasaba a veces también con Sabella: que la defensa no dé garantías no es sólo responsabilidad del fondo sino de cuánto ayudan los medios.
Fue un “pecado”, como definió también el Tata, empatar en una de las últimas pelotas. Hubo varias jugadas de gol aun en el momento desconcertante. Pero Argentina debió arroparse mejor, cuidarse. Martino no lo contestó ante la pregunta puntual, aunque tal vez vio que no lo podía defender y buscó atacar para ganarlo. De otra manera es difícil explicar -aunque igual parezca un error de su elección- que haya entrado Tevez para jugar de volante. Ahí pudo haberse cuidado más sin que se cayera ningún anillo. Después se empató con Biglia en la cancha, sí, pero ya el equipo se había perdido.
La duda, en realidad, es el tiempo de los que piensan. El problema fue que en ese tramo del partido Argentina no pensó.




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"Jugamos con fuego y nos quemamos"

Mascherano sostuvo que no pueden jugar como en el segundo tiempo.
13-06-2015

Mascherano fue contundente y aseguró que no puede pasar esto de “jugar muy bien un primer tiempo y mostrar lo contrario en el segundo”. Y agregó: “Hay que mejorar muchísimo, no puede haber tanta diferencia”.

Es uno de los emblemas de este equipo y su opinión siempre debe ser considerada. Y, con total sinceridad, Javier Mascherano hizo su análisis tras el pobre empate 2-2 de Argentina en el debut ante Paraguay. “Es preocupante como bajamos el nivel. No se puede jugar muy bien un primer tiempo y mostrar lo contrario en el segundo”, tiró.

El Jefecito sostuvo que “hay que mejorar muchísimo porque no puede haber tanta diferencia” y agregó: “Conocemos la personalidad de los equipos paraguayos, que nunca se dan por vencidos. Jugamos con fuego y nos quemamos”.

Además, manifestó que “no había motivos para poner en riesgo el resultado”, y cerró: “Nos empezamos a tirar para atrás, dejamos que Paraguay nos arrinconara con faltas y empuje. Se nos vinieron encima”.

 

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"Pecamos..."

Messi, como todos, no lo puede creer.
13-06-2015


"Da bronca de verdad", dijo Messi por haber permitido la remontada guaranía tras estar 2-0 arriba. Y reconoció que en el segundo tiempo fallaron en la definición y dejaron de controlar la pelota.

El sábado pasado estaba festejando la Champions en Berlín, dando la vuelta olímíca. En éste, todo venía derechito pero Messi y la Selección se dieron un golpazo por el 2-2 de Paraguay: "El vestuario estaba mal porque por cómo estaba el partido con el 2-0, da bronca de verdad", dijo el 10, que siempre da la cara.
Metió el penal del 2-0 y tuvo varias chances de gol, pero se quedó en sólo uno el mejor jugador del mundo, quien hizo su análisis: "Ellos cambiaron la manera de jugar en el segundo tiempo, intentaron jugar más, salieron un poco, nosotros pecamos un poquito. Tuvimos situaciones, fallamos, no teníamos la pelota, hicimos un partido de ida y vuelta. Ellos con centros y faltas terminaron con el empate".
Y más del 10:
* "Creo que hicimos un gran PT y ése es el camino,. Después pecamos de no tener más la pelota, de no tranquilizarnos al atacar, queríamos ir para adelante rápido".
* "En todos lados los delanteros, al ser tan verticales, intentábamos ir rápido para adelante. Al no tener la pelota y no dormir el partido, se nos vinieron encima".
* "Hay que pensar en Uruguay, hay muchas cosas por mejorar. Recién es el primer partido. Hay que estar más tranquilos que nunca. A Uruguay hay que ganarle, vamos a ir a buscar cada partido como siempre con el Tata. Intentaremos mejorar.

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¿A qué jugamos?

Los jugadores de Argentina miran lo que a esa altura ya era inevitable: el empate de Paraguay, en el pie de Barrios.
14-06-2015

Ni el vértigo de los delanteros ni la cadencia de los volantes: Argentina gusta de tener la pelota casi al límite del narcisismo pero generando escasa profundidad.

Cuál es la idea de la Selección de Martino? ¿Se puede contestar la pregunta del título? Vamos a intentar no morir en el intento (estaría bueno eso, ¿no?). Argentina juega a tener el control de la pelota. Le encanta, disfruta, se excita, cuando desde el ataque por la banda izquierda, hace todo el giro y termina la jugada por la derecha, es el éxtasis de la fórmula. Los Tatistas se emocionan y no tiene nada de malo, todo lo contrario. Pero es malo cuando parece eso mismo más importante que patear al arco, pisar el área, completar en la red el dominio de campo y pelota. En lo que muchos vieron como un buen PT, incluso Martino, ¿cuál es el mérito de haber dominado la pelota y el campo si el rival jugó todo atrás, resignando el campo y regalando la pelota? ¿Qué hizo Argentina con eso? Algunas jugaditas. Mucho criterio de Banega en el manejo del equipo, ráfagas de inspiración de Messi, la demostración de la polenta que tiene el Kun, sazonado con la intrascendencia de Pastore. Casi ni le hacíamos cosquillas a un Paraguay que daba para preguntarle a Ramón si renunciaba después del partido, a punto tal que nos dio una ayudita y el Kun la transformó en gol. Para darle dimensión, los propios paraguayos en La Serena se mofaban porque su equipo no sabía qué había del otro lado de la mitad de cancha. Y cuando reaccionó, en el ST, también Argentina quedó atrapada en la nada. Llegó, claro, pudo hacer goles, por supuesto, si tiene delanteros para la que te guste. Pero no jugó bien, no tuvo inteligencia ni orden: ni siquiera pudo mantener la pelota. Entonces, ¿cómo es la película? ¿Si la manejamos por mérito nuestro por qué cambiamos tanto? Cuando hizo el gol Haedo, el empate podía olerse, pero ni ese temor nos hizo reflexionar. No, señor: nosotros jugamos así. El tema es qué es ese “así”. Así Banega se queda sin gambas y sigue en cancha, va y no vuelve. Pastore pide el cambio y el cambio también duerme. Así vamos ganando y el Tata mete dos nueves para que ninguno juegue de lo que sabe. La confusión es clarísima. Estábamos ganando y hubo mínimo tres contras paraguayas en superioridad numérica. ¿Qué es eso? Mascherano padecía en inferioridad el relax de sus compañeros del medio y la vuelta distraída de los de arriba. De jugar en 30 metros pasamos a ser el equipo más largo del mundo. Tevez entra tarde y de volante, ¡de volante! No crean que estas exclamaciones implican catástrofe, porque no lo fue. Argentina pudo y debió ganar, casi golear, y en esa explicación radica también lo absurdo de este 2-2 que es derrota. Lo dejamos hacer a Paraguay y el resto fue la suerte de Ramón. Pero es nuestra responsabilidad. Por dormirnos. Por entregarnos a lo que propuso el rival. Porque todavía este equipo piensa demasiado la jugada correcta según el manual de Martino pero no la siente. Entonces, no juega al vértigo de los fantásticos ni a la cadencia de sus volantes de tenencia. Es un campeón de zaguán. Y pasa poco a los bifes.

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Así no Tevez nada bien

Carlitos no lo puede creer: se perdió un gol increíble.
14-06-2015

Carlitos jugó en una posición rara. No se entendió qué quiso hacer Martino, que lo puso por Pastore pero no logró que el cambio le diera fútbol ni presión ni goles.

Un poquito más de un cuarto de hora, con Argentina ganando 2-1 pero apretado porque la posesión de la pelota estaba dividida contra un equipo paraguayo que verticalizaba su juego y provocaba un golpe a golpe que no se encontraba en el libreto de la Selección. Entonces fue el momento de Tevez, del 9, de uno de los 9 del equipo. Y con él también entró Higuaín, aunque en el caso del Pipita lo hizo por Agüero y fue al centro del ataque, en una posición razonable para él. ¿Y el Apache? Ingresó por Pastore, que estaba un tanto desbordado ante un mediocampo de Paraguay que como nunca hasta esos minutos era de transición. Amén de que el empate potencia los errores, la posición en la que Carlitos entró a jugar el partido habría sido igual de polémica y de costosa explicación aun en el triunfo.
No se entendió de qué entró Tevez, y si el Tata tenía una idea -que intentó explicar en la conferencia de prensa- de ponerlo para que presionara “al volante más defensivo de ellos”, no se vio reflejado en la cancha. Lo que sí se observó fue un desorden generalizado, con la impresión de que el equipo había perdido definitivamente la compostura y Tevez poco podía hacer para repararlo, al menos desde el lugar en que le tocó sumar. “Me siento caliente. Nos empataron sin merecerlo. Hicimos un muy buen primer tiempo y en el segundo no pudimos mantener el ritmo, lo que hizo que nos partiéramos en el medio”, dijo el Apache, quien contó que la misión fundamental de los que ingresaron como refresco era dar “más tranquilidad y tener la pelota para que el equipo volviera a jugar”.
Martino apostó a una oxigenación con el ingreso de Tevez, pero en la posición en la que se paró, lo hizo navegar en la intrascendencia. Sin embargo, sobre el final del partido una pelota le cayó justo para definir y ser el héroe. Pero ni ésa: su cabezazo fue mordido y salió. Y bue...

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